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Hoy es el Día de la Mujer. Hoy tomamos las calles y gritamos: Basta ya de injusticias. Hoy paralizamos medio país. Nos concentramos en este punto del tiempo, unimos fuerzas, nos hacemos notar bañando las calles con nuestras reivindicaciones.

Será hermoso el día en que no haga falta hacerlo.

Resulta increíble que aún tengamos que decir cosas tan obvias.

Pero más allá de que puedas ir o no a la manifestación o de que puedas parar tu agenda laboral, lo realmente importante es qué piensas hacer a partir de mañana.

La sociedad muchas veces no nos gusta y se nos aparece como un dinosaurio que nos engulle. Sólo es posible cambiar grandes estructuras si hay muchos agentes de cambio haciendo su trabajo a pequeña escala. No es posible ni ético cambiar a las otras personas para que sean como a nosotras nos gustaría que fueran, pero sí es posible influir para que por ellos mismos se planteen si lo que están haciendo tiene sentido desde el punto de vista moral, de la salud y del bienestar. Si el bienestar tiene que ver con aplastar al otro, eso no es saludable ni siquiera para el perpetrador.

Pero la mejor influencia es el ejemplo.

¿Qué vas a hacer a partir del 8 de marzo?

Te propongo un cambio de energía. La energía tiene una relación profunda con las palabras, es por eso que las palabras son tan poderosas y los políticos tienen expertos en su utilización.

Haz un experimento de alquimia con las palabras: cambia CONTRA por CON.

Vivimos unos contra otros: ideologías, grupos, sectores, provincias, regiones, barrios, clases sociales, empresas, sexos… Es una energía muy masculina, la energía de la competencia, del producir, de luchar, de estar por encima del otro.

Cuando como mujeres, por defender nuestros derechos legítimos, nos posicionamos contra los hombres, estamos utilizando esta energía masculina.

Cuando como mujeres entramos en juegos de envidia, celos, críticas y competencia con otras mujeres, estamos utilizando también esta energía masculina de la que tanto renegamos.

La energía femenina es la de la intuición, la escucha, la gestación, la sabiduría, el momento adecuado, la sutileza, el cuidado. Esa energía también está en los hombres. Ni hombres ni mujeres estamos acostumbrados a cultivarla. No se lleva, es rara, no sabemos para qué sirve en esta sociedad de las prisas.

Cuando por cada CONTRA pones un CON, esta energía femenina comienza a asomar la cabeza. Trabajemos CON los hombres y los hombres trabajen CON las mujeres.

Y sobretodo, mujeres, trabajemos CON las mujeres. Somos las mejores cultivadoras de energía femenina, juntas podemos realizar grandes cosas en nuestros pequeños círculos de influencia. Cuantas más gotas activistas seamos, más grande será la marea que lo cambie todo. Pero para ello tenemos que erradicar la competencia, y podemos empezar por la competencia entre las mujeres, porque eso sí que es cosa nuestra y, por desgracia, también es bastante común.

Cuando las mujeres se unen es una fiesta, hoy lo vas a sentir en las calles si te es posible. Cuando las mujeres colaboran crean una fuerza poderosa que cambia el mundo.

Y el día que hombres y mujeres colaboren en igualdad de derechos y respetándose como energía diferentes y complementarias, cuidando del planeta y de la vida que habita en él, ese día será glorioso.

Vamos juntas mujeres, hoy, mañana y siempre. Que el cambio sea imparable, que sea bueno, que sea  sano, que sea justo, que el poder de la sabiduría se alce.

Feliz día.

www.menopausiainteligente.com

 

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