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Ordenadores, internet, redes sociales, teléfonos móviles, videojuegos… todos ellos forman parte de la vida de los niños y adolescentes de hoy en día. Por lo que, regular su uso se ha vuelto un reto diario para los padres.

Sin embargo, sabemos realmente ¿Qué son? ¿Qué ventajas ofrecen en el desarrollo de los niños? ¿A qué edad pueden empezar a usarlos y cuánto tiempo? ¿Cuándo un niño está “enganchado”?

Las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, también conocidas como las TIC, son aquel conjunto de tecnologías (herramientas y programas) que permiten gestionar la información,  pudiendo compartirla y enviarla de un lugar a otro. Entre ellas se incluyen las más populares como la informática, internet, los teléfonos móviles y un largo etcétera de otros quizá no tan conocidos.

Gracias a estas nuevas tecnologías, en la sociedad actual existe un rápido acceso y una alta disponibilidad de la información, lo que supone tanto una serie de oportunidades muy beneficiosas, como una cada vez mayor preocupación por los riesgos que puede entrañar en niños y adolescentes.

De hecho, no son pocas las dudas y miedos que tienen los padres respecto al uso de estas nuevas tecnologías, igual que no son pocas las peleas con los hijos ante la retirada de las mismas. Y en parte tienen razón, una mala gestión de estas tecnologías puede suponer comportamientos desadaptativos, incluso cambios emocionales, así como posibles adicciones en personas con más predisposición a ello o más vulnerables.

Pero no todo son aspectos negativos, las TIC ofrecen una cantidad importante de ventajas en el desarrollo de los niños y adolescentes siempre que se gestionen adecuadamente. Por ejemplo, los juegos que implican a otros jugadores para ganar, potencian la interacción social con otros niños o dentro de la misma familia, así como el trabajo en equipo. Otro ejemplo, los videojuegos que suponen lograr objetivos o “pasar de nivel”, tienen mucho que ver con la perseverancia y solución de problemas, e incluso pueden llegar a influir de forma positiva en el desarrollo de su autoestima. También, el hecho de gestionar una gran cantidad de información en la red, les obliga a sintetizar y abstraer con rapidez lo más importante. Además, las TIC aplicadas a la enseñanza fomentan un aprendizaje interactivo y mucho más atractivo.

En cuanto a la edad recomendada para su uso, depende del tipo de nueva tecnología que vayamos a usar, así como de las características de cada niño. Se debe tener especial cuidado con los adolescentes y las redes sociales, ya que son un público especialmente vulnerable a la adicción hacia las mismas.

De tal manera, que se puede detectar la adicción a las nuevas tecnologías a través de diferentes signos de alerta:

  • Irritabilidad e impaciencia cuando no se tiene acceso a ellas.
  • Pensar continuadamente en el medio adictivo, incluso cuando no se está utilizando.
  • Dejar de realizar otras actividades importantes como estudiar, ir a clase, relacionarse con la familia, etc.
  • Aislamiento y reducción de las relaciones sociales.
  • Recibir quejas constantes de familiares y amigos, seguido de excusas para poder llevar a cabo la actividad adictiva.
  • Alteraciones en los hábitos de sueño y comida. Por ejemplo, reducción de las horas de sueño debido a una gran cantidad de horas dedicadas al medio que produce adicción.

Estos son algunos de los signos de alerta a tener en cuenta, que cuando interfieren de forma significativa en el día a día del niño o del adolescente se recomienda acudir a un profesional.

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