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Después de estas fechas navideñas, de las comidas y cenas en familia, del turrón y los polvorones, el champán y los regalos… descubrimos los excesos cometidos e intentamos regular de nuevo nuestra dieta y economía familiar de cara al nuevo año.

Sin embargo, no es una cuestión solo de adultos, los niños también experimentan sus propios excesos, concretamente, en forma de una verdadera avalancha de juguetes traídos de Papá Noel y los Reyes Magos. Por ello, lo ideal es tratar de prevenir dicho alud navideño, pero si ya no estamos a tiempo y disponemos de demasiados juguetes en casa, lo mejor será ayudar a los niños a gestionarlos.

¿Por qué es importante gestionar el exceso de juguetes? Son muchos los niños que se ven abordados por una cantidad desmesurada de los mismos, lo cual se ha demostrado que tiene varios efectos contraproducentes. Entre ellos, se considera que el exceso de juguetes produce una sobrestimulación en la que no se permite el aburrimiento al niño, el “no saber qué hacer”, es decir, el tolerar esa sensación y buscar soluciones a través de la creatividad, como por ejemplo, utilizar la imaginación para que un mismo juguete tenga mil funciones distintas. A su vez, se ha observado que reducen el tiempo dedicado a cada juguete, sin concentrarse en el mismo, saltando de uno a otro,  restando valor a cada uno de ellos. De la misma forma, llegan a competir por el número de regalos con otros niños y desvalorizar la solidaridad, la generosidad y el esfuerzo para conseguirlos.

Prevenir la avalancha de juguetes. Es cuestión de pactar con la familia el número de regalos y comentarles los que más ilusión le harían al niño. Así, se evita la llegada masiva de regalos o juguetes que el niño no ha pedido y que fácilmente desatenderá. También es fundamental autocontrolarse y no comprar pequeños juguetes para rellenar, que aumentan la sensación de cantidad pero que el niño apartará rápidamente.

Una vez tenemos la avalancha en casa… se detallan algunas estrategias para gestionar los  juguetes de Navidad:

1.- No empeñarse en que pruebe todos los juguetes y dirigir su juego, sino tratar de centrarnos uno por uno en los que le hacen más ilusión y permitirles el juego libre con ellos. Es fundamental que aprendan a jugar solos y elijan por ellos mismos el más adecuado en ese momento.

2.- Retirar y rotar.  Consiste en retirar algunos de los juguetes regalados y guardarlos en altillos o sótanos. De tal forma que podamos ir rotando los mismos y el niño pueda disfrutar de cada grupo de regalos a lo largo del tiempo.

3.- ¿Cuántos? El número de juguetes a su alcance está relacionado con el número de juguetes que el niño es capaz de recoger después de usarlos. De esta manera, evitamos la sensación de habitación abarrotada de juguetes en la que es difícil prestar atención prolongada a un mismo juguete, debido al caos y a la sobrestimulación visual.

4.- Individual y grupal. Tratar de alternar juegos de tipo individual con juegos de tipo grupal, para que el niño se relacione con los hermanos, primos, amigos, etc.

5.- Jugar con los hijos sin dirigir. El ocio es un tiempo especial de disfrute con los hijos, en el que es importante dejarles elegir a qué quieren jugar. Es un momento para elogiar y reconocer  qué hacen bien, observar cómo juegan, qué les interesa, recordando que es un tiempo de calidad en el que buscamos que se diviertan y sonrían.

6.- Las nuevas tecnologías. Muchos de los regalos de estas fiestas son videojuegos, tablets, películas de dibujos en 3D, etc. que también es necesario limitar y gestionar en función de la edad. 

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