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En breve marcho de viaje. Y no, esta vez no me importa para nada tener el equipaje preparado, ni el billete, ni siquiera saber  qué tipo de transporte me llevará, ni cuánto durará el viaje.

No llegaré  tarde, ni saldré temprano, porque simplemente  es mi hora de partida.

Se acabó mi tiempo en este mundo y claro está mis valores han cambiado:

por raro que parezca la ambición ha desaparecido de mi vida, ahora, en el poco tiempo de vida que me queda, solo deseo poder estar en paz.

En paz, en primer lugar conmigo mismo, y poder partir con todos los deberes realizados.

Yo ya sabía que mi tiempo era temporal aquí, pero la verdad, nunca me había parado a pensarlo. Y el tiempo nunca se detuvo, y fueron muchas las oportunidades que tuve para poder cambiar, pero mi absurdo afán de querer conseguir algo importante, a lo cual ahora mismo no encuentro valor alguno, hizo que de verdad me apartase de mi mismo y de los míos.

 

¡Cuántas veces he sido arrogante! ¡Cuántas veces he mal usado mis palabras y en vez de transmitir algo hermoso o simplemente con delicadeza, lo he hecho con agresividad y con intención de hacer daño! La verdad es que este preciso instante no le veo sentido a todo eso. Ahora mismo siento cada discusión, cada disgusto, cada cabreo, … como una verdadera pérdida de tiempo. Un tiempo que he mal gastado a costa de pensamientos de ira, de furia, de rabia, de desprecio, que solo han logrado traerme problemas, tanto físicos, como emocionales y mentales (¡cuántas noches sin dormir!)

Bueno, al menos puedo decir que me he dado cuenta antes de mi partida. (¡Quién no se consuela es porque no quiere!)

Y es que mi tabla de valores ha cambiado radicalmente. Ahora mismo, solo tengo 3 deseos que quisiera poder realizar antes de mi partida:

Poder disculparme con todas las personas con las que he tenido algún altercado, grande o pequeño, para poder mirarles a los ojos y decirles: perdón por no haberte apreciado, ni entendido, e incluso por haber entrado en una absurda guerra de poder a la cual hoy no encuentro sentido.

 

Poder expresar a aquellas personas, que alguna vez sintieron en mi un verdugo que tengan en cuenta que solo fue una reacción de un niño herido que se sintió en algún momento una víctima y creyó que siendo agresivo podía hacerse valer.  ¡Cuántas veces mis palabras, mis gestos, mis risas (queriendo o sin querer) han dañado a los que estaban en mi entorno! Pido perdón nuevamente.

 

Mi deseo más importante es poder decir a todas las personas de las que he recibido la más simple muestra de cariño y/o amor: ¡Gracias! No encuentro palabras suficientemente hermosas para poder expresar el honor que hoy veo en su simple gesto de amor. Mi eterna gratitud hacia todas estas personas y espero haber podido devolveros en parte, al menos, vuestro hermoso regalo.

 

A todos ellas, os devuelvo lo que recibí desde la tierna sonrisa de mi niño interno, ese que realmente es puro en su amor y que desea y deseaba ser amado incondicionalmente.

Creo que si hoy pudiese me tomaría unos días para sentarme con toda esta gente para compartir risas, abrazos, besos y palabras de paz y armonía.  Creo que el último recuerdo que intentaré dejar en  mis hijos es el de un simple abrazo y unas palabras  “os quiero desde lo más profundo de mi ser y os agradezco el honor de haber podido ser vuestro padre. Habéis sido el mayor de los regalos. Gracias”

 

A mis padres y mis hermanos “Gracias, os quiero. Mi honor: formar parte de alguno de vuestros recuerdos. Mi pena: el no haberos dicho ésto mucho antes.”

Y sobre todo daré gracias a la gran diosa: la que me ha enseñado a cambiar mi forma de ver la vida desde que la encontré: su amor incondicional ha sido mi verdadero tesoro y la imagen a la cual intentaré, al menos en mis últimos días, imitar: realmente no he conocido amor más puro que el tuyo mi grandiosa Diosa. Un honor el haber podido compartir contigo estos últimos tiempos.

 

Poco más necesito ahora mismo.

Gracias por leerme. Un placer haber podido compartir estas líneas contigo y si me lo permites te daré una recomendación: Haz tu tabla de verdaderos valores como si tú también tuvieses que partir mañana. Nunca se sabe cuándo nos tocará partir e igual puedes reconocer que te estás perdiendo algo importante.

Forma de activarte con EFT para hacer tu tabla de valores

Punto de Kárate: A pesar de que he estado poniendo mi atención en asuntos que me desconectaban de lo verdaderamente importante de la vida, yo elijo reconocer lo que de verdad tiene valor en mi vida.

Ronda: los valores reales de mi vida.

Punto de Kárate: A pesar de haberme despistado en cosas brillantes y llamativas con las que creía que podía alcanzar la felicidad, reconozco que lo verdaderamente importante es donde mi sentimiento de amor reposa, que lo que hay fuera me puede llenar temporalmente, pero lo que amo siempre está en mi.

Ronda: elijo reconocer y atender a lo verdaderamente importante de mi vida: las cosas que amo.

 

Javier Santos.

http://tuvidaideal.com

www.elcaminodelmagocuantico.es

 

P.D: Si deseas recibir más de este tipo de vídeos los iré colgando en mi canal de YouTube.

Enlace del vídeo

https://www.youtube.com/watch?v=XHmMINHG8Ik&feature=youtu.be

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