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Hoy vengo a hablar de creencias, aquello que hemos interiorizado como real para nosotros. 

Nuestro sistema de creencias es un filtro que distorsiona toda la información que recibimos del mundo “real”, de modo que la realidad se convierte en sólo un espejismo. 

Cuando nacemos, lo hacemos como una pizarra en blanco, limpios, puros. Podemos decir que conforme vamos creciendo, la mente se programa con lo que captamos de nuestras relaciones: 

1- Nuestros padres.

2- Amigos y compañeros de infancia o juegos.

3- Profesores.

4- Medios de comunicación/prensa, etc.

5- Experiencias de vida. 

En nuestra vida se van conformando creencias, que hacen que vivamos eso como real. Si por ejemplo, desde pequeño, nos dijeron que no se puede pedir aumento a un jefe, creceremos con esa creencia y lo haremos real. 

Otro ejemplo: si nos hicieron creer que somos tímidos, nos creeremos así, nos comportaremos así. Y eso…¡Se puede transformar!

 Sí, podemos transformar la realidad. Una creencia es una idea, una idea es un pensamiento y los pensamientos se pueden cambiar. Podemos cambiar nuestra realidad. 

 

CREENCIAS LIMITANTES

Son aquellas que te impiden crecer y limitan tu experiencia de vida. Son subjetivas y las utilizamos como filtro para relacionarnos con el mundo y los demás. Algunos ejemplos son:

- No soy merecedor.

- Los hombres/mujeres son todos iguales.

- No creo en el amor.

- No puedo pedir un aumento de sueldo a mi jefe.

- No soy capaz de aprobar el examen.

- Es muy difícil encontrar pareja.

- No puedo adelgazar.

- Yo no valgo para (estudiar, conducir…).

- Es difícil encontrar trabajo.

- Soy muy mayor para cambiar mi vida.

- Los demás son mejores que yo.

 

CREENCIAS POTENCIADORAS (relacionadas con las anteriores). 

Son aquellas que aumentan nuestra satisfacción de vivir y expanden nuestra experiencia de vida. Nos abren puertas y posibilidades nuevas. Son realistas y objetivas. Algunos ejemplos son:

- Soy merecedor de lo bueno que me ocurra.

- Si me esfuerzo, aprobaré el examen.

- Puedo trabajar o estudiar. Puedo elegir.

- Creo en el amor y puedo encontrar pareja.

- Aún siendo mayor, puedo cambiar mi vida.

- Los demás son iguales que yo.

- Si me ayuda una dietista, puedo adelgazar.

- Le puedo pedir el aumento a mi jefe.

 

Las creencias potenciadoras

Las creencias se pueden transformar y moldear, con un trabajo interior posterior. Te sugiero el siguiente ejercicio:

1. Escoge una creencia negativa limitadora. ¿Es una creencia recibida de otras personas o tuya propia?

2. ¿Cuál es la intención positiva de esa creencia? (todo comportamiento encierra una intención positiva).

3. ¿Cuál es la creencia opuesta positiva que quieres incorporar?

4. ¿Cómo puede mejorar mi vida aplicando la creencia positiva?

5. ¿Cómo podría empeorar mi vida por esa nueva creencia?

6. ¿Qué es lo mejor que te puede pasar si continúas con la vieja creencia?

7. ¿Qué es lo mejor que te puede pasar con la creencia positiva?

Es necesario practicar con ella y mantenerla un tiempo para que se haga real en todos los sentidos.

Sandra Gamero, Centro Avalon

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